Era un verano distinto, era distante, pero era verano.
Nuestro destino el mar y nuestra ilusión venida a menos por las perdidas y por el miedo, pero era verano.
Debía ser un gran verano, un verano de encuentros, de reencuentros y de vértigos, un verano donde estábamos inventando saludos sin tocar y besos sin besar, el aire se llenaba de besos y echamos de menos el calor y los abrazos de los amigos.
Pero el mar trae fuerza e ilusión y el Sol calienta emociones.
Hemos buceado al fondo del mar, hemos hecho castillos en el aire y en la arena.Hemos visto Dunas, escalado a picos, recorrido el camino de Santiago.
Y todo ello nos ha acercado a la vida, a la gente a los amigos, lo hemos hecho con mascarilla, pero el aire bueno y las ilusiones nuevas atraviesan sus poros y llegan al corazón y nos da vida.
Hemos vivido las aventuras respetando a los demás y a nosotros mismos, cuidando a los demás y a nosotros mismos, pero dando gracias de que estamos vivos y que queremos seguir estando, que al año que viene recogeremos los besos del aire y los abrazos perdidos.
Pero sabiendo que hemos disfrutado de la vida...porque es verano.
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